Está pasando desde hace bastante tiempo que las tiendas nos intentan vender la talla “Ideal”. Una talla en la que las mujeres tenemos que ser siempre perfectas y delgadas y que normalmente se relaciona con un número, el 34. Esto hace que en muchas ocasiones, las chicas que se ven más “gordas” que una talla 34, acaben teniendo enfermedades alimenticias. Solo por un número.

Hoy quería mostrarles como esa fantasía de una talla perfecta es solo marketing que no es nada real.

Primero quiero explicaros cómo funcionan las tallas: ¿Cómo puedes saber qué talla usas realmente? Es muy fácil. Solo tienes que medirte la cintura (Con holguras) y la mitad de esa medida será tu talla REAL. Por ejemplo, yo tengo una cintura de 60 cm, más 2 de holguras me darían 62 cm. La mitad, 31 y redondeando siempre arriba: 32. Esa sería mi talla real para pantalones, pero como tengo una cadera muy amplia, la talla 32 no se suele entrar, por lo que siempre pillo la 34 aunque me quede algo más suelta de la cintura. (Y depende del modelo, suelo preferir los pantalones más anchos por comodidad, ¡abajo los pitillos!)

Lo que vengo a decir es que yo siempre he usado la 34 porque estoy delgada por mi metabolismo. Yo no tengo ninguna enfermedad alimentaria, lo cierto es que me encanta comer y cualquiera que me conozca puede corroborarlo. Pero desde hace un tiempo, las tiendas traen tallas 34 TAN SUMAMENTE PEQUEÑAS que no me entran ni a la rodilla.

Os vengo con un ejemplo de algo que me ha pasado hoy, he ido a una tienda y pasé directamente de probarme la talla 34 porque es que no, no.

Talla real vs talla ideal

En esta foto podemos ver como, el pantalón que llevo es la talla 34 (Tiene ya unos años); el que me queda bien es la talla 38 y el que no me cierra es la 36. (Realmente si me lo podía cerrar pero me sentía MUY apretada)

¿Por qué hacen esto las tiendas? La última vez que fui a comprar un pantalón y me tuve que pillar una 38 me enfadé tanto que tiré los pantalones en la estantería porque las personas que me acompañaban (Familia) no paraban de asegurar que yo tenía esa talla. ¡¡Y NO ES VERDAD!! Yo no tengo la talla 38, yo ni si quiera tengo la talla 36 ni la 34. Mi talla real es una 32 aunque por culpa de mis caderas siempre compre una 34 a riesgo de que me quede amplio por la cintura. Yo solo me cabreé y tiré los pantalones gritando “QUE YO NO TENGO UNA 38”. Pero estoy segura de que hay miles de chicas que se sienten peor y miserables porque a una tienda le ha dado la gana de decir que ahora tener una 38 es una talla “grande”.

Chicas, no os dejéis engañar. ¡Medid vuestras cinturas y aliviaros con la talla que encontréis en ella! No importa que vuestra talla REAL sea la 38, 45, 32… ¡Lo que importa es que os sintáis a gusto con vosotras mismas! Yo me puedo enfadar cuando una tienda no tiene mi talla, al igual que vosotras. Pero que no pase de ahí, no creáis que ser más o menos es peor o mejor. Os cuento que mi cintura es muy pequeña en comparación con mis caderas y esto me trae muchos problemas con los pantalones, no porque crea que estoy gorda o porque me piense “mejor” que alguien. Tampoco quiero desmerecer a las personas que no se sienten bien consigo mismas y emprenden una dieta para adelgazar, siempre y cuando no se queden bajo el límite de peso saludable (Menos de 45 kilos). ¡Todas sois igual de admirables!

Lo que realmente me enfada es que cambien las tallas a gusto en las tiendas. Yo sospecho que es para vender ropa de “mayores” a niñas pequeñas que se creen más de lo que son. No tengo ningún problema en que vendan ropa de mayores a niñas más pequeñas, solo que… ¿Por qué no las tienes en una sección a parte? ¿Por qué no dedicas una zona JUVENIL en tu tienda? Aunque sea el mismo tipo de ropa si no lo separas, tu target siempre va a ser para gente joven y adulta, gente que va a pensar que la talla ideal es la 34. Una talla en la que no entra ni 1 pierna.

Conclusión: La talla solo es un número, que no va a cambiar tu cuerpo si en X tienda usas la talla 34 y en Y tienda usas la 42 siendo la misma persona en el mismo espacio.

¿Sabéis que para los hombres no hay tantas complicaciones? Los hombres tienen la talla REAL, basada en medir el pecho (Para camisas) y la cintura (Para pantalón), dar holguras y dividir por la mitad.

¡No os dejéis engañar, amigos predeterminados!

Red Modular Anago

Este fue uno de los primeros trabajos que realicé en el CSDMM, se trataba de crear con cartulinas una red modular y construir de esta un accesorio de moda.

Mi red modular era un muelle, el cual dejé en su forma más simple para el cuello y plegué sobre sí mismo para conseguir los círculos del collar y las “flores” de la mano.

Como idea original, este accesorio estaba inspirado en el nimbo cristiano. Pero al final fue cambiando su forma para acabar siendo una mezcla de faraón egipcio y pájaro del paraíso. ¿Demasiado romántico? Si es que se empezaba a notar mi tendencia por estos estilos.

¿Qué os ha parecido?

Deconstruccion Anago

Hace tiempo en la universidad se nos encargó que realizáramos un trabajo de deconstructivismo, consistente en utilizar prendas con otro fin, por ejemplo: Un pantalón que ahora es una chaqueta o un bolso que se transforma en cinturón.

La experiencia me sirvió de mucho ya que al descoser las prendas que estábamos trabajando, pude observar la forma en la que las habían confeccionado y cómo interactuaban las piezas que la formaban.

Al principio, no me quedó muy claro qué quería hacer en el diseño, así que empecé por descoser piezas diferentes y a modelarlas sobre el maniquí. Acabé utilizando el volante de un vestido para hacer las mangas, un chalequillo para hacer la base a la que sujetarlas y un fajín que inicialmente era el cuello del chalequillo. Para ponerlo se ata en la espalda y como diría mi profesora de confección: “¡Y FIESTA!”

El resultado es una prenda superior ideal para ir a la playa en verano, muy fresquita y única. ¡No seas predeterminado!

Emerge Pasarela

Lercmavis: “El martes 12  asistimos al desfile “Emerge Pasarela” como actividad de fin de curso de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV) o como otros la conocéis coloquialmente “la Paquito”. Encontramos entre los asistentes personajes reconocidos en el mundillo, como Agatha Ruiz de la Prada, la que resultó ser un tanto altiva.

Emerge Pasarela

En cuanto al desfile, el tema principal fue la luz. Los alumnos que lo trataron de forma más directa jugaron con los reflejos, usando así materiales poco corrientes ( el más recurrido el plástico) llegando hasta el punto de un traje luminoso (recordemos la escena de Modern Family cuando la pequeña Lily abre su vestidito de niña de las flores a lo árbol de navidad). Personalmente me encantan esos puntos fuera de lo común, y no quedaba del todo hortera. Ya que, mis queridos modistas si sabéis jugar con el material que tenéis en vuestras manos pueden salir creaciones muy chulas, y a veces esos toques rompedores son los que hacen que uno recuerde tus diseños.

Otros diseños destacables fueron la falda de tirabuzones blanca, que dejaba las piernas al descubierto y recordaba a un algodón andante. Así como otras formas experimentales de la que pretende ser “futura moda”.

Todo hay que decirlo, y en este blog somos sinceras y no muy cañeras. En general, los patrones utilizados eran bastante básicos y en cuanto al nivel de confección, le faltan unas cuantas vueltas. No obstante, era uno de sus primeros desfiles (todo sea a tener en cuenta), no hubo ningún diseño catastrófico, y la música y las sillas de cartón portables hechas por los propios alumnos eran un punto a favor (sin contar con el picoteo, cerveceo, y demás parafernalia de eventos sociales del estilo).

Seguiremos publicando ¡Que la creatividad nos acompañe!”

Anago: “Además de asistir al desfile, Emerge Pasarela tenia una zona habilitada para ayudar a las marcas que se habían creado a partir de la universidad. En dicho espacio, después de concluir el evento principal, nos dieron un aperitivo a todos los asistentes.

Mientras, nosotras le hicimos entrevistas a algunas diseñadoras que habían desfilado.

Laura Aya de 21 años, 4º curso. Sus diseños abrieron la pasarela, queriendo reflejar en ellos el contraste de la luz en los materiales (plástico, espejo). Ha estudiado diseño gráfico, especializándose el último año en diseño de moda. Su marca vende principalmente flores de porcelana para bodas, fiestas etc. Estas flores son moldeables y no pesan nada.

Teresa Serrano, graduada. La universidad llamó a los graduados por si estaban interesados en participar en el desfile. Ella ha vuelto a desfilar para la universidad por 2º vez. Estudió diseño en general y luego se especializó en moda. Había dado clases de confección y en su familia había modistas, por lo que ya le venía esta pasión en los genes.

Carla Iniesta y Beatriz García. Están estudiando un máster de protocolo y se conocieron en clase, cosa que las animó a crear algo juntas. Una ha estudiado publicidad, la otra diseño multidisciplinario. Crearon una empresa de diseño de eventos como bodas, despedidas de soltero, despedidas de casados… etc. Beatriz es la diseñadora de los diseños que han desfilado en su nombre: trajes de novia y de fiesta

Yo también coincido con mi compañera sobre la confección de las prendas en las que se apreciaban carencias de experiencia, y es que las chicas que habían desfilado apenas habían estado 1 año haciendo confección.

Os dejo con algunos de los nombres de las diseñadoras que participaron en el desfile: Mónica Novalbos Tendero, Carla Iniesta, Beatriz Gullón, Teresa Serrano Gutiérrez, Oriana Miranda, Laura Haya. “